Hace unos días, hubo una sentencia judicial en Valladolid por parte del juzgado numero 2 de lo Contencioso Administrativo, y que marcara jurisprudencia, en la que se sentencia con la retirada en el colegio público Macías Picabea de los crucifijos de sus aulas y espacios comunes después de una demanda presentada por un grupo de padres en el año 2005.

Esta sentencia acogiéndose a los artículos 14 y 16.1 de la Constitución puede marcar un antes y un después en la escuela publica, y que según manifiesta la sentencia estos objetos “vulnera los derechos fundamentales”. “La aconfesionalidad implica una visión más exigente de la libertad religiosa, pues implica la neutralidad del Estado frente a las distintas confesiones y, más en general, ante el hecho religioso. Nadie puede sentir que, por motivos religiosos, el Estado le es más o menos próximo que a sus conciudadanos”. Dando la razón a la Asociación Cultural Escuela Laica de Valladolid que ha manifestado que "por fin" la Justicia haya “entrado en el fondo de la cuestión”. Así mismo Luis Carbonell, presidente de CONCAPA, (asociación de padres católicos) calificó de “desafortunada” la sentencia del juzgado de Valladolid. “Es una prueba más del laicismo radical”.

A todo esto, dentro de un plazo de 15 días cabe la posibilidad de recurrir esta sentencia.

La realidad según lo veo es que si en el año 1978 cuando ratificamos la constitución esta reconoce la laicidad del estado, es lógico que en los edificios públicos no estén presentes estos símbolos religiosos ya que en estas escuelas no todo el alumnado confesa esta religión y aunque posiblemente mayoritaria en muestro país y que claramente ha marcado nuestra historia y la de toda Europa no es óbice para que tengan que estar presentes.

Como católico, es una sentencia que me duele, pero que a su vez comprendo y acato ya que no deja de tener fundamento. Soy partidario de la enseñanza de Religión en los colegios, pero no solo la católica sino también allá donde halla alumnos de otras creencia, se imparta también la suya, de esta manera demostraremos la igualdad y el no sectarismo de nuestra sociedad y además no daríamos pie a que a los que no comparten estas creencias sigan argumentando el sectarismo y la radicalidad de la iglesia católica. Centrarnos mas en mantener una vida cristiana y tratar de extender ese mensaje en vez de cada día y perdiendo en el camino los valores y compañeros de fe.

Las religiones se han de vivir de una manera privada y personal que se han de condicionar a los que no la profesan o tienen otras distintas, debemos de luchar por mantener nuestras costumbres pero privadamente y respetar mas a los demás y al igual los demás hacia nosotros, ya que la convivencia es eso, el respeto ya las ideas del prójimo, pero de todos con todos.