Hacia un año que no venia a Madrid y la verdad, como madrileño que soy pero residente en una ciudad levantina siempre me surge en mis pensamientos la añoranza por esta maravillosa ciudad.
Madrid es una metrópoli con un encanto especial, donde hay de todo y todo esta a mano, no porque necesariamente este cerca, sino porque su servicio de transporte te lo pone todo fácil y cómodo para desplazarte con rapidez y flexibilidad. Mas encanto tiene en Navidad, cuando sus calles están engalanadas, sus escaparates lucen sus mejores galas, sus habitantes recorren la ciudad dejando a tras las prisas cotidianas y los lugares de ocio están llenos de un ambiente especial típico de estas fechas.
La villa se convierte en un gran centro de esparcimiento donde siempre puedes encontrar algo que ver, que hacer que descubrir, esas calles estrechas del centro donde se respiran años de historia, las grandes avenidas donde la circulación es intensa pero fluida, esos barrios donde la gente encuentra su lugar. La verdad es que en Madrid por mucho que se diga se vive muy bien, visto desde la perspectiva y los ojos de un madrileño que reside en una ciudad costera del mediterráneo, mas pequeña, mas coqueta, pero sin el encanto de la gran urbe. Respirar este aire frío pero seco, recibir estos rayos del sol que calientan y dan una luminosidad al cielo azul y a la vida que hacen cargar las pilas de cualquiera que este a su merced.
Los madrileños tenemos fama de odiar nuestra ciudad y querer escapar de ella en cuanto tenemos la primera oportunidad, pero no es por no amar y querer esta villa si no por eso si respirar la tranquilidad que te dan los sitios pequeños, una vida mas calmada, un tiempo que transcurra mas lento, pero lo que también es cierto es que no podemos dejar Madrid si echarla de menos. Hay Madrid, Madrid que tendrás que a todos nos tiene prendados, que aportaras que necesitamos tu presencia, o mas bien la nuestra dentro de ti, que inspiraras cuando es entrar en tus calles en tus plazas, en tus avenidas que a los que amamos esta ciudad nos transmites y nos reconforta. Venir es una bendición y como tal amo Madrid.

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