En Estas fechas del año, donde lo que irradia esta sociedad de la que formamos parte es un aire de desenfreno en felicidad (no se si real) de consumismo (no se si consciente) y de ganas de disfrutar.

Todo esto es porque independientemente de la naturaleza de las fechas navidades en su origen, llevamos una vida de desentendimiento del prójimo, de absorción de uno mismo para si mismo, de estrés continua emocional, que por la naturaleza del ser humano que necesita soltar lastre, son momentos a propicios para abstraerse de todo eso, aparcarlo y demostrar felicidad, haciendo regamos, reuniéndose con la familia, con amigos etc. como una simple cura de valores y de salud mental.

Pero esto no es igual para todos, están los que no les gustan estas fiestas, bien por recuerdos del pasado, bien por no poder expresar ese sentimiento de relajación y felicidad por lo que las mismas de los demás le irritan, o están también los que andan mal de moral, de sentimientos, de felicidad, que no por las fechas navideñas sino por el momento personal querrían que pasaran lo mas rápido posible para poder retomar la monotonía que centre las cosas a su estado natural.

Aun con todas estas características que cada ser las enfoca, las expresa o las siente de una manera distinta, cuando a su alrededor hay niños, o hijos es mas complicado todavía porque son los seres mas importantes, los que a buen seguro no tienen la culpa de nada, los que viven estas fiestas de una manera especial y mágica, y solo, solo por ellos hay que tratar de ocultar todos los sentimientos negativos, sacar del interior esa sonrisa, esa caricia, esa sentada a jugar con ellos, ese paseo hasta la feria y ver y observar su felicidad, su completa entrega de amor hacia ti y su manera de compartir ese estado de éxtasis de felicidad que tienen.

Todo estos sentimientos positivos cuando una esta decaído, con problemas, con desengaños, con sufrimientos, son los que han de darte energía positiva, demostrarte que la vida muchas veces es mas simple de lo que nos proponemos hacerla y que con una sonrisa se consiguen maravillas.

Por todo ello, tratemos de dar esa felicidad a los hijos, sobrinos, hijos de amigos, que a buen seguro y por muchos problemas que tengamos, estos pequeños seres podrán conseguir que olvidemos a ratos todos esos asuntos que nos producen desasosiego, infelicidad o estrés, aprendamos y contagiémonos de su felicidad.

Feliz Navidad a todos.