Durante miles de años la existencia de la especie a la que pertenecemos ha sobrevivido y continuado su estirpe fruto de algo que prácticamente solo nosotros tenemos, el sentimiento del amor.

Evidentemente hay diferentes clases de amor, amor al prójimo, amor a las cosas que nos rodean, amor a la vida, amor a los hijos… pero yo en concreto me refiero al amor a otra persona, en concreto, del sexo contrario, o sea a una mujer, o mejor dicho a mi esposa, a la que jure ante ella y ante Dios, mi amor eterno hacia ella, en lo bueno y en la adversidad, en la salud y en la enfermedad y en la riqueza y en la pobreza.

Todos estos juramentos, por gracia o desgracia en nuestra vida conyugal que esta a punto de cumplir cinco años, los hemos o los estamos viviendo, y la verdad, no es fácil, amar cuando todo va bien, cuando lo único que fluye alrededor es armonía y felicidad, es fácil. Los problemas o mejor dicho los inconvenientes surgen cuando las circunstancias que nos han rodeado adversidades, enfermedad y “pobreza”, mejor dicho crisis económica galopante por el paro, y todo ello junto crea un coctel bastante explosivo que hace que todo se vea diferente y desde otro prima no tan idílico, y si mas pragmático, realista o pesimista, pero el caso es que se ve diferente, y además hacerse una pregunta ¿Sigo creyendo en ese juramento?

Es en ese momento cuando a uno le asaltan las dudas, la incertidumbre, el desasosiego, la inseguridad. Pero como todo es cuestión de analizarlo, solo o en compañía de manera que se pueda separar problema a problema con el fin de analizarlo en su contexto y no contextualizado junto con toda la montaña de inquietudes, diferencias e inconvenientes.

El resultado de todo ello, es que uno se da cuenta que es el momento de dar una cuarentena a esta relación, dejarla que prosiga su camino, evidentemente con el amino y la esperanza que después de haber analizado todo ello, todo sea fruto de la imaginación de uno mismo y de las circunstancias puntuales que en este momento nos rodean. Ahí que esperar a que la niebla que nos oculta el camino a seguir se disipe junto con el invierno y en la primavera, cuando todo lo que nos rodea esta en todo su esplendor de belleza, la niebla se haya evaporado de nuestro entorno y nuestros ojos, cuando realmente podremos darnos cuenta y descubrir si los caminos de ambos siguen paralelos o realmente se separan hacia destinos diferentes.

Lo curioso de todo esto es que hoy me he puesto el video de la boda, y el salto de lágrimas ha estado presente en mis ojos, el movimiento de mi corazón ha cambiado de ritmo y sobre todo, ese sentimiento de entrega hacia ella a resurgido a pesar de todo lo que me rodea. Es por todo esto que ante la gran pregunta que uno se hace ¿Estas realmente enamorado? He de contestar que a día de hoy mi corazón sigue siendo de mi esposa, mi esperanza a que los caminos sigan siendo paralelos, a que el futuro esa nuestro, juntos y en compañía de nuestra querida hija.

El amor guarda muchos misterios al igual que la vida, pero hay que caminar y seguir hacia delante con la mirada puesta al frente y con una meta clara, se podrá conseguir o no, pero esa es la base de todo, mi entrega a ella en cuerpo y alma y sobre todo, sin esperar nada a cambio, eso si egoístamente hay algo que si quisiera conseguir o seguir consiguiendo, su felicidad, con eso solo me conformo.

No quisiera terminar, expresando y reconociendo que en el corazón de cada una de las personas que estáis leyendo estas letras siempre hay un rincón para las personas que habéis querido, ya que forman parte de lo que uno a sido, es y será siempre ya que la vida da muchas vueltas y solo Dios sabe el futuro de cada uno.