La familia es una de las mejores herencias que nos ha dejado la historia en nuestro país como método de vida en común y que por estos tiempos anda de capa caída.

 

Actualmente cuando hablamos de familia, tenemos que concretar mas ya que por diferentes razones sociales, económicas o políticas, este concepto se ha ido diluyendo, sobre todo en lo que llevamos de Siglo XXI.

 

La familia es ese núcleo que forman en primer lugar, padres e hijos, y en el ámbito latino, abuelos, padres y nietos, que es la esencia de nuestra realidad como país de cultura y procedencia latina, al igual que Italia, Portugal etc...

 

Pero esta trasmisión de valores no hubiera sido posible si en nuestra realidad actual, nuestros abuelos y padres no nos hubieran inculcado ese concepto de gran unión familiar en el que exista una unión y un grado de confianza, que junto los avatares de la vida y que en determinados momentos nos alegan al mismo tiempo, el respeto y la generosidad inculcadas nos vuelven a unir.

 

Ese trabajo que han realizado ambas generaciones de progenitores no es fácil mantener ese espíritu de unión y concordia, pero si lo analizamos el resultado de la reflexión que obtendremos es uno de los pilares de nuestra vida.

 

Lo complicado de todo esto, es aceptar a cada uno de los miembros individuales como es, y apreciarlo y quererlo de esa misma manera, darse cuenta que uno no puede esperar del otro lo mismo que da en caso de dar mucho, y en el lado contrario es agradecer, sin mas esa entrega, para que la retroalimentación de cariño, interés y preocupación simplemente nos una mas todavía.

 

El mejor  legado que pueden dejarnos nuestros abuelos cuando por causas de la vida se van de nuestro lado y de este mundo es que su familia sin ese valioso nexo de unión, siga reuniéndose todos juntos, no por obligación sino con ilusión, el querer estar juntos ha de ser mas cuando esos encuentro ya lo forman las familias distintas con hijos, nietos y biznietos de los abuelos que ya no están.

 

Mas cuando el grupo resultante ya no lo forman un numero de miembros moderado sino que este se ha ido multiplicando por el amor entre las parejas jóvenes que han ido teniendo sus hijos y teniendo que hacer una cuadratura de agendas, desplazamientos porque ya no viven todos en la misma ciudad y todos hacen un esfuerzo con conciliar una o varias fechas al año para estos encuentros que por todo lo expuesto ya empieza a ser multitud.

 

En nuestra mano como nietros de los abuelos que son los que nos inculcaron esta costumbre esta el saberlo transmitir a nuestros hijos y que estos sepan apreciar luchar y querer repetir este modelo a sus futuros descendientes para que se siga cultivando esta semilla que nos entrego los que ya no están entre nosotros y que tanto lucharon por mantener.

 

Para terminar, quisiera hacer un homenaje en concreto a mis abuelos Marcelo y Carmen que aunque hace tiempo que no están entre nosotros, si están muy vivos en nuestro recuerdo, han de sentirse orgullosos del legado que dejaron a sus tres hijas, que cada una ya con su familia, hijos y nietos siguen luchando por mantenerlo vivo este encuentro y que por descontado a nosotros sus nietos que además ya también tenemos hijos sepamos mantener ese espíritu de unión no solo el vinculo familiar entre nuestros hijos y nuestro padres, sino que nosotros como nietros de Marcelo y Carmen sepamos mantener con el tiempo estos encuentros en un futuro, y aunque es cierto que dadas las distancias y la cantidad que somos no será fácil, hagámoslo pase lo que pase y por toda la eternidad.

 

Abus, desde donde estéis seguro que disfrutasteis ayer sábado observando a vuestra familia unida, hijas, yernos, nietos, nietas sus maridos y mujeres y vuestros biznietos a los que alguno conocisteis y a otros no, pero que seguro los estaréis observando desde donde estéis y les ayudareis a seguir el buen camino, gracias, os queremos y os echamos de menos y os tenemos siempre presentes.