El  aclamado presidente de los Estados Unidos en su primer viaje a Europa "visitará Reino Unido, Francia, Alemania y República Checa entre el 31 de marzo y el 5 de abril" según a confirmado la secretaria de estado Hillary Clinton en una rueda de Prensa en el marco de la conferencia de Londres sobre la crisis financiera mundial.

 

En ese primer viaje no visitará España, pese a todas las declaraciones en sentido contrario que hizo el gobierno de Zapatero antes y después de la toma de posesión del presidente norteamericano.

 

Esto no se ha de interpretar como un desprecio a nuestro país, pero si la diplomacia norteamericana pone en su sitio al polémico (según Fuentes americanas) presidente de España ya que ni se ha olvidado el gesto de la Bandera ni la retirada de las tropas de Irak ni sobre todo el llamamiento a la "rebelión de los aliados en Irak" desde nuestro gobierno.

 

Además, si analizamos a que países visita queda claro que la vivita se encorseta a los países mas importantes de Europa como Reino Unido, Alemania y Francia y al país que por turno es el preside la Unión Europea. Dentro de ese encorsetamiento no esta ni Italia, ni Irlanda, ni Austria ni Polonia y por lógica tampoco España.

 

Va siendo hora que nuestro gobierno presidido por Zapatero y como responsable de la diplomacia Moratinos, se den cuenta que en la política exterior no se admiten juegos no frivolidades, tan como es en nuestra diplomacia política.

 

Barack Obama es presidente de todos los norteamericanos y no de una parte de ellos teniendo que hacer gestos y políticas para todos sus conciudadanos, cosa que aquí en España no se hace, Zapatero gobierna, gestiona y hace su acción de gobierno solo dirigida a la miad del país, a los votantes de izquierdas o sea para el PSOE y algún guiño a IU (para atraer su voto y fagocitarlo). Y esa es la diferencia entre las dos administraciones y la grandeza de la presidencia y democracia norteamericana, habiendo rebajado a los "pies de los caballos" nuestra grandeza como país y como potencia por parte de Zapatero.

 

Los hechos, como siempre acaban poniendo las piezas en el tablero de la diplomacia internacional poco a poco en su sitio y aunque cierto es que Zapatero tiene toda la legitimidad que le dan las urnas para hacer la política que estime oportuno, también ha de asumir que se esta convirtiendo en el titiritero de las reuniones internacionales y que solo asistimos a las que por derecho podemos, séase las de la Unión Europea, las de la OTAN o las plenarias de la ONU incluidas como no las de la "alianza de las civilizaciones" pero a las demás asistimos por la típica "bajada de pantalones" de nuestro diplomacia política y mediante la "compra" de nuestro asiento, como fue en la cumbre del 15 de noviembre del G20 donde los hechos han demostrado que zapatero le dio "un cheque en blanco" a Sarkozy y de lo que ya hemos perdido parte de la industria aeronáutica española, y mas cosas que se irán destapando con el paso del tiempo.

 

España es un país que ni es ya la octava potencia mundial, véanse los datos del FMI, de la OSCE y demás índices internos, pero si somos la primera potencia mundial en el desempleo y en una crisis familiar con resultados impredecibles y que ya empiezan saltar las alarmas de la pobreza en España de familias que nunca se hubiera podido pensar ni imaginar.

 

Es hora de que el Presidente del Gobierno se de cuenta que por el Bien de España (concepto que no practica) ha de cambiar al titular de exteriores, por alguien mas diplomático, con mas influencia y prestigio internacional y que sepa realmente quienes son los aliados estratégicos para nuestro país y no de " Alicia/Zapatero en el país de las Maravillas" ya que mas que nunca nuestros empresarios y nuestra economía necesita salir a exterior para poder sustituir la falta de consumo interno por la errática  política que se esta llevando contra la crisis y contra el crecimiento del paro.

 

Por todo lo expuesto, y como no se puede sustituir al presidente del gobierno, pues que este haga una profunda crisis de gobierno y cambie a personas con ilusión, con ideas y con empuje para empezar a administrar las políticas que realmente hacen falta para sacarnos del hoyo en el que la coyuntura internacional y las nefastas políticas internas nos encontramos inmersos.