Ayer salto a la palestra periodística la noticia de que Caja Madrid con el beneplácito de su presidente Miguel Blesa han adquirido un nuevo vehiculo representativo para su presidente.

 

Hasta aquí todo estaría dentro de la normalidad, siempre que el vehiculo hasta la fecha utilizado estuviera en mal estado, teniendo en cuenta que esta Caja ha acudido a la ayuda del estado para sanear sus cuentas por la crisis.

 

Pero la realidad no siempre se le puede aplicar la lógica sino más bien la ficción o la irresponsabilidad de algunas decisiones.

 

El caso es que lo que han adquirido es un vehiculo con un valor de 510.000 euros, un BMW blindado, maqueado y tuneado al gusto de su presidente, y todo esto con el dinero de todos los españoles ya que lo que Caja Madrid a solicitado en ayudas al estado son millonarias, es una entidad con mas del 5% de morosidad, y algo mas grave todavía, es una entidad financiera publica.

 

El escándalo parece tan mayúsculo que independientemente de las guerras internas sobre su control entre el Ayuntamiento y la Comunidad de Madrid a la que se ha sumado el Gobierno central, deberían de sumarse a una y censurar este comportamiento cesando de una manera inmediata a su presidente por despilfarrar en momentos de crisis donde lo que hay que hacer es ser austeros y no solo serlo sino parecerlo.

 

Como es posible que una entidad pública pueda tener semejante autonomía como para poder realizar estos despilfarros con una mano y con la otra estar pidiendo dinero a "papa estado" para que le socorra ante las dificultades financieras en las que se encuentran.

 

Con este ejemplo claro de irresponsabilidad en una caja de ahorros, queda claro que la regulación con la que se sustentan no esta en consonancia con su fin y con su estatus publico. Estas entidades deberían de tener un control mayor del gasto, de sueldos y de prebendas de sus dirigentes ya que no son entidades privadas en las que solo tengan que dar explicaciones a sus accionistas, ya que de facto, estos son las corporaciones municipales y las comunidades autónomas, por lo que en resumidas cuentas sus propietarios son todos los ciudadanos de cada región.

 

No es una novedad este comportamiento ya que también por lo escandaloso son las prebendas que siguen disfrutando los ex consejeros de Caja Castilla la Mancha que mantienen su coche oficial, sus dietas y su visa representativa, todo ello cuando además esta entidad esta intervenida por el banco de España ante la mala gestión que se han hecho estos señores.

 

En resumidas cuentas, habría que reformar la ley de cajas de manera que estas tuvieran que acogerse a unos parámetros de buen gobierno con acotamiento de los sueldos, de las cláusulas de rescisión contractual, de los gastos de representación, de las prebendas en forma de vehículos, viajes, etc... así como de sus actividades financieras sin que puedan hacer y deshacer a su antojo teniendo prohibido la financiación a los partidos políticos y acotadas de una manera mas estricta las posibilidades de adquisición de riesgos, potenciando su fin real que es la obra social. Y si no que las privaticen y desaparezcan, ya que desde hace 20 años los españoles hemos tenido que ir a socorrerlas ya dos veces.