Hoy es 21 de septiembre, empieza el otoño, y algo más importante para mi, hace cuatro años que fuimos padres.
Esta paternidad buscada y deseada, esta siendo una de las experiencias más intensas, educativas, que mas llenan a una persona y que mas reconforta desde que tengo uso de razón. Con todas sus dificultades y sus alegrías, sus penas y sus sonrisas, sus lloros y sus felicidades.
Ser padres con todo lo que condiciona el día a día y todo lo que te hace cambiar los quehaceres diarios y no diarios, merece la pena de una manera total y plena, eso no implica que de vez en cuando no puedas estar hasta los topes de consumo de paciencia, muy necesitado de determinados momentos de silencio y absolutamente escaso de tiempo de intimidad entre los padres, pero me reitero en su importancia vital y que merece la pena.
Hace cuatro años que Marta vino al mundo sobre las diez de la noche, y que me la subieron a la habitación de la clínica, en su cunita, con su pijamita, su gorrito y tan pequeñita. Mi primera reacción fue agacharme a verla, eso si con los brazos a la espalda, en cierta manera es el miedo a lo desconocido, el miedo a tocar algo tan deseado pero a la vez que sientes tan frágil, y era preciosa.
Esa primera noche, tuve que estar despierto y de guardia pendiente de ella por si le daba una hipergucemia, noche que me sirvió de mucho, ver a las enfermeras como la cogian y la daban el biberón de glucosa, para arriba para abajo, hacia adelante hacia atrás, y NO SE ROMPE... se me acabaron los miedos, SE PUEDE COJER...
Otra cosa fue durante el primer año de vida de la nena, mi implicación en sus cosas fue muy reducida, era un sentimiento de celos que tenia al ser toda la atención para ella y yo me había quedado relegado por todos, pareja, padres, hermanos...... pero eso si, como siempre ahí estuvieron mis amigos, dando apoyo, aguantando mis charlas, mis cabreos y mis envites.
Pero después poco a poco fue penetrando en mi ese amor protector e incondicional hacia esta pequeña nena que me iba ganando, con sus sonrisas, con sus juegos, con sus palabritas, con sus abracitos y con sus Papa te quiero.
Ya son cuatro años y casi todo esta ya encajado, aunque de vez en cuando sigo echando de menos esa relación de pareja que había cuando estábamos solos, pero que es como un constipado, se pasa.
Es curioso, la razón que tienen los padres cuando te educan y te enseñan al decirte ante determinadas preguntas o peticiones, cuando te dicen "cuando seas padre lo entenderás"...
En fin, queda clara mi total entrega a esta situación de padre que tengo y que tendré toda mi vida, con sus alegrías y sus tristezas, pero con un amor como nunca has tenido y sentido, al igual que sienten las madres, que ciertamente están mejor preparadas de inicio para esta situación.
El resultado es que M.... es el sol, es la luna, es la energía del día a día y con todo mi cariño, empeño, ilusión, y responsabilidad estaré a su lado para que crezca y se forme en unos valores de civismo, educación, familia y saber estar que la haga ser feliz y triunfar en su futuro, que esa debe de ser la mejor gratificación de los padres cuando sus hijos son mayores y "saben y pueden volar solos"
Feliz cumpleaños Ma..... en tu cuarto cumpleaños, que disfrutes este día y como no, felicidades Mama de la criatura, que también es un día importante para ti y que a buen seguro vamos a disfrutar... ¡que mayor se va haciendo!

Ignacio
21 sep 2009 | 06:14 PM
Muchas felicidades Marta!, y muchas felicidades a los padres por saber educar, mantener, ayudar y, en resumidas cuentas, AMAR.