Tiempo hace que no escribo nada, pero hoy al leer en los periódicos la petición sindical de paralización del país mediante acuerdo he sentido la necesidad de hacerlo

Quisiera dejar claro mi punto de partida sobre la huelga planteada para el 29 de Septiembre,  de dudas, aunque ciertamente estoy en contra de este gobierno tan volátil y sin un rumbo claro, en contra de las políticas de desigualdad, en contra de la falta de unas verdaderas políticas económicas, laborales o familiares, en contra de estar al son que marcan los partidos minoritarios en el congreso, etc... También estoy en contra de unos sindicatos que han permanecido impasibles,  engordados y mantenidos durante toda la democracia pero más en estos últimos años por las subvenciones y mordazas de intereses económicos hacia sí mismos que los han mantenido en silencio mientras este país llamado España se desangraba con la perdía de empleo, perdida de historias familiares que se desgajan por una falta de estabilidad y futuro, por una pérdida de apoyo institucional y que deberían de mantenerse exclusivamente mediante las cuotas de sus afiliados y no de todos. Teniendo claros estos puntos y que además están desvirtuando esta protesta social hacia los empresarios y la oposición, que no voy a secundar la huelga

Con estos puntos cardinales sobre el pensamiento del que escribe, en pleno siglo XXI, se está jugando a negociar y paralizar el país mediante la fuerza que tienen los sindicatos en las empresas de transporte, ya sean urbanos, autobuses cercanías o metro, interurbanos, autobuses,  aviones o trenes queriendo paralizar todo menos cercanías, pensando claro en la gente que hay que trasladar para que las manifestaciones tengan un mínimo de éxito.

Pero donde está el derecho también legitimo al trabajo, yo quiero trabajar pero pretenden que no lo haga, que no pueda coger un autobús, un metro, un avión o un tren para poderlo hacer. Tan constitucional es el derecho a la huelga como el derecho al trabajo y es el gobierno el que debería de velar por que ambos derechos se cumplan, que en la empresa que no prestan servicios esenciales negocien, pero cuando está en juego los derechos de todos, deberían de garantizarse un mínimo, que nunca debería estar por debajo del 50%.

A todo esto, si encima insisto, en pleno siglo XXI, existen ese día los "piquetes informativos" ya apaga y vámonos, es que alguien se cree que hoy en día no estamos informados, cuando además más que informativos seguro que serán coactivos impidiendo la libre circulación de mercancías, de personas y de servicios

No podemos parar un país en estos momentos de crisis, no podemos dar un respaldo a unas organizaciones que no se han preocupado más que de los suyo y de los suyos, no podemos ahogar mas a los pequeños empresarios que con mucho esfuerzo están tratando de tirar hacia adelante, esta posición no quiere dar respaldo a un gobierno agotado e ideas, pero tendrá que ser otro medio el que usemos para hacer patente nuestras protestas

Por ello, grito, yo el 29 de septiembre ¡quiero ir a trabajar!