http://youtu.be/rAEjUqE5Nzs En esto días me esta impactado la falta de sensibilidad hacia los niños por parte de los adultos, véase el famoso video de la niña china en medio de la carretera o de su maltrato en todos los lados o culturas a nivel mundial.

Aquí en España asistimos estupefactos al esperpéntico caso de los dos niños de Huelva desaparecidos y que se esta presuntamente acusando al padre de su asesinado por represalia hacia su todavía pareja y madre de las criaturas.

El caso es que no me cabe en la cabeza como un adulto puede dañar a un niño y mas aún padres o madres puede hacer daño a sus hijos de una manera consciente. Creo que es una aberración humana.

Los niños son unos seres, que entregan el amor, cariño, alegría y confianza a sus padres y adultos, sea cual sea su posición, ya estén viviendo en chamizos y sin casi comida como si están bien atendidos. Son seres generosos que con que se les entregue un 20% de cariño se te entregan al 100%, porque no conocen la malicia, y la única que pudieran conocer es la que los adultos les pudiéramos enseñar.

En el caso de los hijos, no me entra en la cabeza que por muy mal que pudieras llevarte con tu pareja pudieras tratar de hacerla daño a través del dolor de los hijos y menos matarlos.

En este sentido, solo me cabe repetir la generosidad de una de las madres cuando el Rey Salomón tuvo que intervenir ante la disputa de dos mujeres por un niño, antes renunciar a el que le hagan daño, es cuestión de amor de padres.

Igual de espantoso es el video de la niña china http://www.youtube.com/watch?v=Ipbv0VJB2Lg que estando en medio de la calle, hubiera conductores que pudieran atropellarla consciente o inconscientemente y que hubiera ciudadanos pasando por su lado y no la socorrieran o ayudaran ya fuera antes de que pasara todo o inmediatamente después del primer atropello. Dicen que si la socorrían y la llevas a un hospital te hacen pagarlo, ¿pero cuanto vale una vida de un niño?

Se me pone la carne de gallina escribiendo este post recordando estos dos sucesos y tantos otros que hemos visto en los medios de comunicación. El ser humano definitivamente esta enfermo.

No hay mejor bendición y sensación que velar por el bien de los niños, ya sean hijos propios o no. Ellos solo esperan que los protejas de la agresión de un mundo y una sociedad en la que tienen que crecer y evolucionar hasta hacerse independientes.

Los niños son alegría, felicidad y como tal hay que protegerlos.